No voy a negar más mis rizos!

Yo no crecí gustando de mis rizos, ni si quiera me “daban igual”, al contrario, lo detestaba y pensaba “Malditos genes dominantes, Por qué me tenía que tocar a mí el cabello rizado?” Yo lo quería lacio, largo, brillante y sedoso, quería pasar el cepillo sin que se me enredara el cabello, que fuera fácil peinarme y que se viera tal y cómo el de mis compañeritas lacias, cómo el de todos los ídolos de la tele y películas, lo quería cómo el  de mi mamá, mi tía y mi abuela: lacio!

Junto a mi hno. en 1995, feliz con mis rizos sanos y definidos. Todavía no detestaba mis rizos.

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